viernes, 31 de octubre de 2008

Como surgió en graffiti

Taki es un adolescente de la Manhattan que escribe su nombre y su domicilio por donde él va. Él dice es algo que tiene que hacer. Su tag Taki 183 aparece en estaciones de metro y dentro de lo vagones del metro por todas partes de la ciudad, sobre paredes a lo largo de Broadway, en el Kennedy Interbational el Aeropuerto, en Nueva Jersey, Nueva York y otros sitios. Él ha engendrado cientos de imitadores, incluyendo a Joe 136, Barbara 62, la Anguila 159, Yanqui 135 y Leo 136.

La profusión del grafitti en nuestras ciudades actuales es de tal calibre que ha llegado a convertirse en parte del paisaje urbano. Compite en ubicuidad con los mensajes publicitarios, y su apropiación de soportes que no estaban previstos originalmente para albergar escritura, despierta en la ciudadanía interés o rechazo pero de ningún modo indiferencia. No obstante, la naturalidad con la que aceptamos, o detestamos, esta forma de comunicación, no debe hacemos caer en el error de pensar que el graffiti es un fenómeno única y exclusivamente contemporáneo, propio de nuestro tiempo y jaleado especialmente por el cine, la cultura hip-hop, los movimientos contraculturales y los partidos políticos que merodean por los márgenes del sistema. Pintar en las paredes es una costumbre desde la Antigüedad clásica hasta nuestros días, si bien no en todas las épocas ha sido igual de frecuente, ni tan intensa como en las últimas cuatro décadas.

Todo graffiti, en tanto práctica cultural, posee una dimensión política y una estética. Sin embargo los escritores, en función de sus preocupaciones y de su estilo, desarrollan más unos u otros aspectos de sus obras. También podemos ver cómo ciertos atributos del graffiti (como el uso del aerosol) constituyen rasgos claramente identificables de un nuevo estilo pictórico.

El triunfo de un león colérico sobre las instituciones. Lo que podría ser un cuadro colgado en cualquier museo es una escritura (¿un dibujo? ¿un mural?) de un preso encarcelado en el Palacio de Lecumberri, cárcel preventiva de la Ciudad de México.